17 ago 2009

Las escuelas matan la creatividad

Así de contundente es el título de la charla de Ken Robinson (Schools kill creativity) que podemos disfrutar en TED. Para los que no lo conozcáis, TED es una comunidad para la difusión del conocimiento donde podemos encontrar ponencias y charlas de muchos ámbitos como tecnología, diseño, entretenimiento, arte, etc. con ponentes que son un absoluto lujo. Algunas disponen de subtítulos para que casi todos puedan disfrutar de estas enseñanzas sin perder detalle.

Ken Robinson en su charla expone de un modo muy muy ameno cómo el sistema educativo tal cual está concebido supone generalmente un freno para la creatividad, para el correcto desarrollo de las mentes creativas.

De acuerdo, es vital formarse humanamente en historia, literatura, lengua, filosofía y artes, son influencia imprescindible en el desarrollo creativo. Un cineasta que no ha leido o desconoce los movimientos artísticos a lo largo de la historia poco puede aportar a una ya de por sí maltrecha industria. Un diseñador que, a su vez, desconoce la influencia de la pintura en el diseño o es ajeno a todo lo que la Bauhaus significa no aportará nada realmente de interés.

También es vital formarse en ciencias para fomentar la creatividad, si no que nos pregunten a aquellos que, pensando que las matemáticas quedaron en el pasado, hemos tenido que familiarizarnos de nuevo con ella para afrontar ciertos entresijos de la creatividad interactiva.

Es fundamental adquirir y disfrutar estos conocimientos desde niños para, una vez adultos, podamos seguir creciendo… pero, claro, la esencia de la charla de Ken Robinson es una crítica a cómo esos conocimientos básicos son impartidos en las escuelas, donde se olvida la importancia e influencia que tiene un docente sobre una criatura que es una esponja absorbente de todo conocimiento.

Me viene a la cabeza un spot argentino (refrescado gracias a Advertising Now TV Commercials) donde habla de lo importante que es la educación de un niño. Lo importante que es no cercenar la creatividad, la libertad de aprendizaje en un niño pequeño. Podemos perdernos grandes talentos si no sabemos ver, ni educar la creatividad, si ponemos trabas, si decimos “No” y nos ceñimos a seguir el manual tratando a todos por igual como un rebaño, sin mayor objetivo que educar para obtener buenas notas, lo que al final, si a posteriori no hay un reflejo en la vida profesional, de poco sirve…

Después de disfrutar de la charla de Ken Robinson que, nuevamente, os recomiendo que le echéis un vistazo me pongo a reflexionar en cómo se enfoca la formación en creatividad interactiva.

Estamos a punto de acabar con la primera década del siglo, un comienzo del milenio que ha venido de la mano de la consolidación del medio interactivo o digital y en lo que a mi respecta, entré en este mundo a la par que el sector comenzaba a tener cierta relevancia. Por tanto, mi formación viene marcada por lo que aprendí durante la carrera (Comunicación Audiovisual) y la lucha diaria (apasionante) por aprender en paralelo al crecimiento de una industria.

Pero, hoy en día, en 2009, creo que la creatividad digital debería formar parte de los planes formativos de las universidades y escuelas. Lo que me lleva a analizar qué oferta existe para aquellos que vocacionalmente empiezan, cómo formarse desde la base y para aquellos que nos hemos visto envueltos en esta realidad, cómo poder seguir mejorando.

Particularmente creo que aprender con el día a día, con el ansia de devorar conocimiento y no ponerse frenos es la mejor de las escuelas. Quien ama lo que estudia, quien ama lo que hace no conocerá límites.

Formación Teórica

Pero bien… un poco de orden y orientación nunca vienen mal ;-) aunque, día tras día veo que la formación universitaria “de toda la vida” se queda estancada en el pasado y no evoluciona a la par que los individuos y su capacidad de acceder al conocimiento.

Son planes en los que evolucionar y mejorar para ofrecer una formación más real y adaptada a la realidad parece que no entra dentro de lo posible. Se evoluciona muy muy lentamente. En la actualidad en Publicidad y Relaciones Públicas apenas ocupa el lugar de una asignatura optativa y siempre desde el prisma de lo teórico superficial y lleno de vaguedades.

Por eso surgen los Masters y Postgrados. Hay muy buenos intentos de aportar el conocimiento teórico complementario a la formación base universitaria. Postgrados como ECI de la Universitat Autónoma de Barcelona o el Master de Publicidad Interactiva de la IAB son interesantes y útiles pero la formación que ofrecen no deja de ser esa evolución de la asignatura optativa, “lo que no pudo ser en la carrera y te lo enseño ahora para que al menos no vayas de total novato al mundo laboral”.

Demasiada teoría, demasiada extensión de una formación que hace aguas. A mi modo de ver es necesario más planteamiento práctico, un enfoque de libertad creativa, donde ésta fluya en la aplicación real acompañada siempre de la teoría.

No me posiciono en contra en absoluto con la formación universitaria y de postgrado. Me parece muy importante la formación teórica, ya lo señalé antes, pero es vital más dosis de realidad, un planteamiento que se enfoque en 2 direcciones, la base teórica y una práctica real, de batalla, de lo que se va a encontrar en la vida real.

No se trata de hacer planes formativos que eternicen la vida académica, que sean carreras de 10 años, sino de hacer uso de la simplicidad de John Maeda y extraer lo superfluo y añadir lo específico, es decir, sintetizar una buena formación teórica y añadirle planteamientos reales, prácticos, más allá de crear una masa de operaradores de equipos.

Formación Técnica

A la par que es necesaria una formación teórica, es necesaria una formación técnica.

Si bien la primera puede pecar de académica y, si no se cultiva la enseñanza de la aplicación de esa teoría, de poco sirve almacenar conocimiento, armas, si no se sabe qué hacer con ellas, la segunda, la formación técnica padece del mismo mal.

Si sólo se aprenden los entresijos de software, si creamos magníficos operarios de Photoshop, Illustrator o Flash, nos enconramos con el mismo problema pero a la inversa. Éstos tienen otras armas pero carecen de alma.

Formación Práctica

Y luego tenemos la formación práctica donde, particularmente, creo que reside la clave de este tema.

Es la formación práctica lo más cercano a la libertad creativa, a esa madre que no le dice “No” al niño que quiere subir las escaleras, ese profesor que analiza por qué su alumno dibuja en clase y se da cuenta que tiene un artista en ciernes.

Y es en esta línea donde en los últimos años vengo observando la proliferación de enseñanzas alternativas a la universidad que, sinceramente, si hoy volviera a tener 18 años, probablemente haría todo lo posible por cursar incluso planteando decepcionar a unos padres que siempre vieron que la Universidad era “para los listos” y era lo que te hacía ser un hombre/mujer de provecho.

Unas enseñanzas que no descuidan lo teórico y que potencian la creación de profesionales bien enfocados. En España encontramos ejemplos como el IED (Instituto Europeo di Design) que intentan formar profesionales creativos con una buena base teórica y una gran capacidad de poder aplicar conocimientos prácticos al mercado.

Pero es mirando al extranjero cuando detecto programas formativos que van en la línea de lo que considero debería plantearse en España. Me confieso un enamorado de Hyperisland, una academia de Suecia cuyo objetivo es formar profesionales, dotándolos de conocimiento teórico suficiente para poder tener una visión crítica, conocimiento técnico (aunque uno, si de verdad tiene vocación, debe venir bastante aprendido de casa) y sobre todo un conocimiento práctico, de la industria en la que el futuro profesional va a sumergirse al finalizar su formación.

Si le echáis un vistazo a sus planes y su metodología además de su posicionamiento en el mercado de las agencias y estudios creativos (cuentan con el apoyo de grandes firmas del sector), podréis ver que, en materia de creatividad digital y lo que se demanda en el mercado (creatividad y estrategia) su posicionamiento es más que envidiable y os haga pensar por qué no existen estudios como estos en España (lo cual me invita a otra reflexión en la que no me extenderé… esa mentalidad española que no nos incita a volar del nido y formarnos sin pensar en las fronteras geográficas).

La posición de las agencias

Como en el caso de Hyperisland, las agencias y estudios creativos, deben tomar parte en la formación de los futuros profesionales. Apenas podremos encontrar “apoyo” de estas en la formación universitaria más tradicional porque saben que los profesionales salidos de éstas están francamente verdes y sólo pueden salvarse los 3 o 4 alumnos que destacan no necesariamente por sus notas (creo que hay que superar esto), si no por su talento.

Y es en esta posición de los actores de la industria donde creo que también vamos a encontrar buenos programas formativos. Ya no sólo como patrocinadores o colaboradores, sino como parte activa de la formación.

Hace algún tiempo me llamó la atención la FarFar Academy o también los programas de internship de algunas agencias. Son intentos de pulir, dinamizar y potenciar el talento y poder aprovecharlo en favor de la industria.

El último caso de este posicionamiento pedagógico de una agencia lo encontramos en los mexicanos GrupoW y sus Digital Invaders, una nueva muestra de la necesidad de poder captar buenos profesionales en un mundo donde con la formación de “toda la vida” no basta.

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En resumen… y después de releerme todo este tocho que he escrito :-S creo que formarse en creatividad interactiva o digital tiene que partir desde luego de la vocación y del esfuerzo autodidacta en un medio en el que cada día puede aprenderse algo nuevo pero es necesario también allanar el camino y poder evitar los tropezones constantes de ser autodidacta con una buena formación, reglada o no,  que toque los 4 conceptos que he reseñado (teórico, práctico, técnico y, en parte, desde el punto de vista de agencia), pero impartida con la misma energía y esfuerzo con el que debe aprenderse.

La verdad es que la oferta existe, sólo hay que elegir bien sin dejarse llevar por convencionalismos ni patrones establecidos porque si elegimos mal puede que esa escuela mate nuestra creatividad y nos haga perder un tiempo precioso…

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